Tengo toda la vida esperando que me saques.
Que me saques de allí donde alguien más me puso.
Que me saques de aquí donde yo misma me metí.
Es injusta mi demanda.
Tú tenías ocho y después diez y después quince y tal vez veinte.
Es injusta mi demanda.
Las opciones eran dos.
Mi única opción eras tú. Mi hermano mayor, el inteligente.
La otra opción me puso allí y se puso ella misma en un lugar tal vez peor.
No te culpo por querer lo que yo tuve, sin saber que era.
Pasó el tiempo y no llegaste.
Pasó el tiempo y me salí. Con mis propias fuerzas, de músculos que tú endureciste, me salí.
Te agradezco lo que hiciste por mí, sin saberlo.
Te reclamo injustamente que no hicieras más.
Tú eras y eres mi hermano mayor. Tanto tiempo ha pasado y aún mi única opción.
Es injusta mi demanda.
Tú cargas tu propia cruz, tan pesada como cualquiera.
Es injusta mi demanda. Sí, es injusta, pero es.
Sácame.
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